Hay una pregunta que me hago con frecuencia: ¿por qué, siendo médico, elegí dedicar parte de mi camino a la medicina estética?
Y la respuesta no tiene tanto que ver con querer cambiar rostros, como podría pensarse.
Tiene que ver con algo mucho más sencillo: con cómo nos sentimos cuando nos miramos al espejo.
Creo que todos, en algún momento, hemos tenido esa sensación de mirarnos y pensar: «No estoy mal… pero no me siento del todo yo». A veces es el paso del tiempo, el cansancio, una piel que ha cambiado, unas manchas que aparecieron después del verano, la pérdida de volumen o simplemente esa imagen que vemos en el espejo y que no refleja cómo nos sentimos por dentro.
Y ahí es donde, para mí, la medicina estética puede tener sentido.
No para perseguir la perfección.
No para intentar detener el tiempo.
Y mucho menos para convertirnos en alguien diferente.
Sino para ayudarnos a sentirnos mejor con nuestra propia imagen.
Me gusta pensar en la medicina estética como una herramienta. Una herramienta que, utilizada con criterio médico, puede ayudarnos a cuidar, prevenir y acompañar los cambios que inevitablemente aparecen a lo largo de nuestra vida.
Para mí, lo bonito está en conseguir resultados que respeten quién eres. Que no griten que te has hecho algo, sino que hagan que te veas descansada, cuidada y, sobre todo, reconocible.
También creo que existe una parte de la medicina estética de la que hablamos poco: el autocuidado.
Vivimos pendientes de nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras obligaciones… y muchas veces nosotros quedamos para el final. Cuidar nuestra piel, dedicar unos minutos a nuestro rostro o decidir mejorar algo que nos incomoda también puede ser una forma de decirnos: «yo también soy importante».
Y quizás por eso me sigue motivando cada día.
Porque detrás de cada tratamiento hay una persona, una historia, unas expectativas y también unos límites que debemos conocer y respetar.
Mi objetivo no es que todos queramos vernos iguales.
Mi objetivo es ayudar a cada persona a encontrar su mejor versión, sin dejar de ser ella misma.
Y este blog nace precisamente para eso: para hablar de medicina estética de una manera sencilla, cercana y, sobre todo, con criterio médico.
Aquí hablaremos de piel, envejecimiento, manchas, prevención, tratamientos, salud y belleza… pero también de algo que considero fundamental:
aprender a cuidarnos sin dejar de reconocernos.

